Color

Y dentro de esta apuesta por la creatividad y por el arte, creemos que encaja que demos el paso definitivo en la defensa de la libertad y de la diversidad, llenando de COLOR toda la Pública.

Mientras se escribían estas palabra, Alemania golpeaba otro muro. En esta ocasión un muro mucho más antiguo, mucho más grueso, enraizado en la cultura más caduca de Occidente. La UEFA inició una investigación sobre el brazalete que lucía el capitán germano a la vez que prohibía a la ciudad de Munich que iluminase el Allianz Arena con el arcoiris, todo con el pretexto de que su reglamento no permite exhibir mensajes políticos.

La bandera arcoiris significa lo que significa, nada más, y si eso se considera política es que seguimos anclados en tiempos inmemorables. Los derechos humanos no admiten discusión alguna, ni enfoque político; quien quiera ver política en una bandera que defiende la tolerancia hacia todo tipo de orientación sexual solo se está declarando culpable.

Así lo tuvo que reconocer la Uefa finalmente, no le quedaba otro remedio. Podemos resumir el altercado con que Alemania le sacó los colores a la Uefa, que ya no sabía cómo salir del embrollo sin bajarse del carro de su absurda prohibición:

Ni la bandera arcoirirs ni la bandera española pueden encerrar mensaje político alguno, más allá de que ciertos políticos las manchen con su conducta.

Solo desde la Pública podemos convencer a esta sociedad de que urge lavarlas y tenderlas con orgullo, y protegerlas de intereses partidistas que se alimentan del odio, y con tal fin lo cultivan

Tenemos una oportunidad histórica de situarnos a la vanguardia de una carrera internacional que no tiene más final que una rotunda victoria. La cuestión no es si debemos ponerla, sino quiénes serán los primeros y quiénes serán los últimos. Ya hay fondos de inversión arcoiris que apuestan por aquellas empresas que encabezan este movimiento mundial, seguros de que acabarán triunfando en el mercado porque es una ESTRATEGIA GANADORA.

Tenemos la inmensa fortuna de que nos han entregado esa bandera, de que es solo nuestra, y encima podemos hacer gala de ella cuando queramos. Mucho nos tememos que no se nos va a animar a hacerlo desde la Administración, por lo que no nos debería quedar ninguna duda de que es el camino correcto. Solo los países más incivilizados y atrasados siguen escondiendo y persiguiendo la bandera del futuro.

Podemos ponernos al lado de Alemania, de Disney, de Apple, de Dazn, de Google, o seguir escondiendo el trabajo diario que realizamos de una forma estúpida, como si nos avergonzásemos de ello. No creo que nadie dude de que reinamos en la diversidad, dando acogida a la inmensa mayoría del alumnado que se siente diferente, y que podemos estar muy orgullosos de ser la CASA DEL COLOR, donde todos pueden disfrutar de sentirse únicos.

Si a alguien le molesta estas palabras, quizás encaje mejor en otro modelo educativo; no pasa nada si hay padres que apuestan por una educación más tradicional, porque muchos otros querrán ese plus que podemos ofrecerles.

Podemos ver cómo cae el muro o formar parte del selecto grupo que lo derribó. Podemos formar parte de la Historia. Queremos cambiar el mundo, vamos muy en serio. Os animamos a considerarlo.