Generación HUESO

(hijos únicos excesivamente sobreprotegidos)

La escuela, el deporte y el arte,

nuestros mejores aliados

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Siempre ha habido hijos únicos, no vamos a descubrir nada, incluso podemos asegurar que crecían estigmatizados, señalados a menudo. Lejos de apreciarse ventaja alguna, debían luchar contra ciertos tópicos que le acompañaban siempre, a menudo muy injustos.

Pero ahora es diferente, tenemos a una generación de niños donde lo extraño es tener más de un hermano. Ya no solo ha cambiado el patrón familiar, sino que además ha habido un cambio aún más grande en los patrones educativos que nos rodean. Por ejemplo, podríamos hablar de lo incomodo que resulta que tu hijo rompa a llorar por la calle sin que le encuentres consuelo, cuándo o cómo regañarle, o de la misma confusión que te produce la conveniencia de un castigo, incluso su legalidad.

Ya se han escrito miles de artículos sobre el síndrome del emperador, donde el hijo acababa tiranizando a sus padres por crecer en un entorno sin normas, pero sin excesiva atención emocional. Ahora se intenta evitar que ocurra reforzando los lazos afectivos familiares, dándoles todo el cariño posible, pero debemos de estar atentos a otra serie de peligros que puede generar.

Puede que estemos demasiados atentos a evitar cualquier tipo de sufrimiento en el niño, ya sea que simplemente se aburra o porque se le niega algo, lo que le conduce a menudo a llorar para recibir atención. El hecho de que un niño crezca consiguiendo todo lo que desea con lagrimas puede condicionarlo a un bucle de satisfacción-insatisfacción donde los padres ya seamos incapaces de apreciar sus verdaderas frustraciones y, lo que es peor, donde el mismo menor puede acabar perdiendo el control de sus emociones.

Por todo ello, la escuela es nuestro mejor aliado como padres porque allí descubren un mundo distinto, mucho más equilibrado, donde debemos aceptar que existen ciertas normas por el bien de todos y nada se consigue llorando. Los deportes y las actividades artísticas son otro regalo estupendo que nos brinda la vida para que ayudemos a nuestros hijos a crecer, a aceptar derrotas y sus propias limitaciones, donde solo con ingenio y esfuerzo se consiguen soluciones viables.

Desde este programa esperamos contribuir a que el alumno explore e indague de forma autónoma cómo afrontar la gran variedad de desafíos que podemos ofrecerles, algunos más técnicos y otros más artísticos, unos más serios y otros más desenfadados, para que vaya analizando sus propias dificultades y fortalezas. Queremos ofrecer al alumno una oportunidad para crecer que va mucho más allá de estudiar o realizar tareas.

Queremos ofrecer una experiencia de descubrimiento personal sin las ataduras habituales del temario, donde todas las capacidades del alumno puedan desarrollarse simultáneamente. Una propuesta donde cada alumno avanzará a su ritmo, y lo mejor es que cada padre podrá visualizarlo de primera mano sin la necesidad de que se lo cuente ningún docente.